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Mazatecas

La gente del venado

Los Mazatecas (del náuatl, Gente del Venado), son un pueblo indígena mexicano que habita en lugares  montañosos de los estados de Oaxaca, Puebla y Veracruz. Se les considera un pueblo con una historia  milenaria y de fuerte identidad, con lengua materna propia y expresiones culturales muy ricas en cuanto a  medicina tradicional con grandes conocimientos en herbolaria, mitos de vida y ritos de muerte, comida,  música y celebraciones propias. El pueblo mazateco es en su mayoría católico aunque con una gran mezcla de  prácticas religiosas prehispánicas. 

Son muchos los ritos que hay en la vida del mazateco. Y los Chjota Chijine o curanderos son indispensables en  todos ellos. Estos chamanes conservan contumbres ancestrales y hoy en día representan la herencia cultural  más evidente de este pueblo. Desde épocas antiguas los mazatecos hablan de la existencia de espíritus sabios  que pueblan determinados lugares en las montañas. Son los dioses de la tierra, muy venerados, y otorgan al  curandero el don de curar y adivinar a través de los Ndi’ xitjo , los Hongos Sagrados o Niños que Brotan, que al  ser consumidos alteran la consciencia y permiten acceder a los secretos del autoconocimiento y la curación, y  que les son revelados por los Dioses, los Naijcha Nguinde o los Abuelitos. 

El mundo de lo sagrado y de lo mágico, es el contexto dentro del que viven todavía muchos mazatecos. La  magia de los Hongos Sagrados es un universo tan vasto y complejo, que ningún intento de explicación  antropológica o científica podrá resolver todos los misterios que encierra. La posición del Hombre ante la Vida  y ante el Cosmos, el misterio de la muerte y del Espíritu, son algunos de los aspectos involucrados en el ritual  chamánico mazateco. La ceremonia con el Hongo Sagrado nos pone frente a frente con nosotros mismos, y  con el Infinito. 

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fotografía Mexico

«Conocer las montañas de la Sierra Mazateca es una experiencia mágica, única.  En determinados momentos se encuentra uno en el mismo cielo. La vista de las  crestas montañosas sobre las nubes y el horizonte infinito a la altura de los ojos,   produce una exaltación y un ansia místicas. Hay un gran misterio y misticismo en   el ambiente. Bosques gigantescos de gran belleza. Los cantos de exóticos   pájaros. Aparecen durante el recorrido pequeños caseríos indígenas a la orilla de la brecha, que parece tejida sobre los abismos. De pronto llegan las nubes y  tapan las montañas, impidiendo la visibilidad de forma sorprendente. Todo se   vuelve neblina, dando la sensacion de caminar sobre las nubes. La gente y las montañas se integran en el paisaje, como parte de un todo que conserva todavía mucho de su autenticidad.  Todo el ambiente en la Sierra Mazateca evoca el pasado remoto de México.» 

Enrique González Rubio

mazatecas hombre y mujer