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COVID 19

Historias de una pandemia

El mundo no iba bien, y ya lo sabíamos.
Y de pronto, como un huracán que toca tierra sin avisar, ese mundo colapsó para hacernos ver que ya no
éramos más gigantes invencibles, que no podíamos refugiarnos más en el consumo incansable, que el
«crecimiento y desarrollo» evidenciaban su perversidad, que las brechas que sostenían al sistema eran las
mismas que lo ponían en jaque. El mercado dejó de tener «respuestas» y su mano invisible se encargó de
darle una bofetada. No sabíamos que no sabíamos sobre nuestra vulnerabilidad, y no nos quedó más que
verla de frente. El mundo cambió en un abrir y cerrar de ojos y, aunque nos resistíamos a ello, sucedió. Y ya
confinados e individualizados, más que nunca antes, tuvimos que confiar de nuevo en aquéllos que ni
siquiera reparábamos en que existían, porque nuestra vida estaba en sus manos…
Entonces los olvidados se convirtieron en héroes involuntarios.

Este fotorreportaje es la mirada de un primera línea, Javier García, fotógrafo y enfermero, que desde su
trinchera documentó lo que se vivió durante los primeros días de esta pandemia que ha cambiado el
mundo. El dolor de la carencia, la falta de equipos de protección, las horas que nunca terminan, la evidencia
del cuerpo cansado, el riesgo de su riesgo, los acompañamientos en silencio, el peligro en que se pone la
vida propia por salvar la ajena, las jornadas infinitas, las marcas de la batalla en la cara, las manos que
acompañan los últimos momentos de aquéllos que no se despidieron en soledad… Son imágenes que
quedarán como testigo de la lucha diaria que se libró dentro de todos los hospitales y que tan difícilmente
eran mostradas en los medios de comunicación. Una llamada de alerta a la conciencia, que parte de la
evidencia de un riesgo y una vulnerabilidad que nunca más deberíamos negar.

Hospital Universitario Son Espases.
Hospital Comarcal de Inca.
Marzo y Abril de 2020
Mallorca, Islas Baleares.

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«Y cuando la curva de contagio baje y los gobiernos anuncien que lo hemos conseguido, por favor no volváis a la inmortalidad, no os vistáis otra vez con el traje de invencibles, no olvidéis nunca lo que habéis sentido, seguid siendo vulnerables para siempre, no olvidéis que sólo sois humanos, que sois finitos, y cuidad la vida, el planeta y a todos los seres del mundo, hasta el día de vuestra muerte, como si hubiérais aprendido algo.» – Jules Heme